El diablo creo que me ha traido á este pueblo.
CAPACHO.
Fresca es el agua del santo rio Jordan; y aunque me cubrí lo que pude, todavía me alcanzó un poco en los vigotes; y apostaré que los tengo rubios como un oro.
BENITO.
Y aun peor cincuenta veces.
CHIRINOS.
Allá van hasta dos docenas de leones rampantes y de osos colmeneros: todo viviente se guarde, que aunque fantásticos, no dejarán de dar alguna pesadumbre, y aun de hacer las fuerzas de Hércules, con espadas desenvainadas.
JUAN.
Ea, señor autor, cuerpo de nosla, ¿y agora nos quiere llenar la casa de osos y de leones?
BENITO.