Yo estoy mas seco que un esparto.

GOBERNADOR.

¿Qué diablos puede ser esto, que aun no me ha tocado una gota, donde todos se ahogan? Mas ¿si viniera yo á ser bastardo entre tantos legítimos?

BENITO.

Quítenme de allí aquel músico, sino, voto á Dios, que me vaya sin ver mas figura: ¡válgate el diablo por músico aduendado, y que hace de menudear sin cítola y sin són!

RABELIN.

Señor alcalde, no tome conmigo la hincha; que yo toco como Dios ha sido servido de enseñarme.

BENITO.

¿Dios te habia de enseñar, sabandija? métete tras la manta, si no por Dios que te arroje este banco.

RABELIN.