Suena una trompeta ó corneta dentro del teatro, y entra un Furrier de compañías.

FURRIER.

¿Quién es aquí el señor gobernador?

GOBERNADOR.

Yo soy, ¿qué manda usted?

FURRIER.

Que luego al punto mande hacer alojamiento para treinta hombres de armas, que llegarán aquí dentro de media hora, y aun antes, que ya suena la trompeta; y á Dios.

(Váse.)

BENITO.

Yo apostaré que los envia el sabio Tontonelo.