PANCRACIO.
No, por mi amor: abrazadme, y quedaos, por vida mia. Cristinica, ten cuenta de regalar á tu señora, que yo te mando un calzado cuando vuelva, como tú le quisieres.
CRISTINA.
Vaya, señor, y no lleve pena de mi señora; porque la pienso persuadir de manera á que nos holguemos, que ni imagine en la falta que vuestra merced le ha de hacer.
LEONARDA.
¿Holgar yo? ¡qué bien estás en la cuenta, niña! porque
Ausente de mi gusto,
No se hicieron los placeres,
Ni las glorias para mí:
Penas, y dolores sí.