Á mí no se me da nada: que antes gusto de volverme y pasar esta noche con mi esposa Leonarda, que en la venta; porque la dejé esta tarde casi para espirar del sentimiento de mi partida.
COMPADRE.
¡Gran mujer! De buena os ha dado el cielo, señor compadre: dadle gracias por ello.
PANCRACIO.
Yo se las doy como puedo, y no como debo: no hay Lucrecia que se le llegue, ni Porcia que se le iguale: la honestidad y el recogimiento han hecho en ella su morada.
COMPADRE.
Si la mia no fuera zelosa, no tenia yo mas que desear: por esta calle está mas cerca mi casa: tomad, compadre, por esta, y estareis presto en la vuestra; y veámonos mañana, que no me faltará coche para la jornada: á Dios.
PANCRACIO.
Á Dios.
(Éntranse los dos.)