Vuelven á salir el Sacristan, y el Barbero, con sus guitarras: Leonarda, Cristina y el Estudiante. Sale el Sacristan con la sotana alzada, y ceñida al cuerpo, danzando al són de su misma guitarra, y á cada cabriola vaya diciendo estas palabras:
SACRISTAN.
¡Linda noche, lindo rato, linda cena y lindo amor!
CRISTINA.
Señor sacristan Reponce, no es este tiempo de danzar: dése órden en cenar, y en las demás cosas, y quédense las danzas para mejor coyuntura.
SACRISTAN.
¡Linda noche, lindo rato, linda cena y lindo amor!
LEONARDA.
Déjale, Cristina, que en estremo gusto de ver su agilidad.
Llama Pancracio á la puerta, y dice: