Suspiraste, lloraste, y al cabo te desmayaste.
LEONARDA.
Verdad; pero con todo esto, dígame ¿qué señales tengo yo en uno de mis hombros?
PANCRACIO.
En el izquierdo tienes un lunar, del grandor de medio real, con tres cabellos, como tres mil hebras de oro.
LEONARDA.
Verdad; ¿pero cómo se llama la doncella de casa?
PANCRACIO.
Ea, boba, no seas enfadosa: Cristinica se llama, ¿qué mas quieres?
LEONARDA.