Sí comen algunos; pero no todos; y nosotros somos de los que comen.

CRISTINA.

¡Ay, señores! quédense acá los pobres diablos, pues han traido la cena: pues seria poca cortesía dejarlos ir muertos de hambre, y parecen diablos muy honrados y muy hombres de bien.

LEONARDA.

Como no nos espanten, y si mi marido gusta, quédense en buen hora.

PANCRACIO.

Queden, que quiero ver lo que nunca he visto.

BARBERO.

Nuestro Señor pague á usted la buena obra, señores mios.

CRISTINA.