PERO DIAZ.
No, por amor de Dios.
RECTOR.
¡Hola, ministros! meted allá ese podrido.
(Métenlo.)
LEIVA.
¡Hay tal cosa como la pudricion deste!
RECTOR.
Pues otro viene, que no dará menos en qué entender.
Entra Valenzuela.
PERO DIAZ.
No, por amor de Dios.
RECTOR.
¡Hola, ministros! meted allá ese podrido.
(Métenlo.)
LEIVA.
¡Hay tal cosa como la pudricion deste!
RECTOR.
Pues otro viene, que no dará menos en qué entender.
Entra Valenzuela.