VILLAVERDE.
Para eso es el habilidad: que se los tiña; que de puro reñir esto se me ha desgajado la boca.
RECTOR.
¡Gracioso disparate, si yo le he visto en mi vida! Y asi, es menester que se os den unos botones de fuego con yerros de médicos y boticarios[59].
VILLAVERDE.
Aun esos son peores que los de los letrados; porque los unos paran en las bolsas, y los otros paran en la salud y en la vida.
LEIVA.
Señor secretario, ¿esta señora es mujer deste hombre?
SECRETARIO.
¿No lo ve vuesa merced?