LEIVA.
¡Jesus! ¡Jesus! ¡Jesus mil veces!
SECRETARIO.
¿De qué se santigua vuesa merced?
LEIVA.
¿No me tengo de santiguar, que una mujer tan hermosa esté casada con un hombre tan feo como es éste, que no parece sino un escarabajo?
SECRETARIO.
Pues ¿deso se pudre vuesa merced?
LEIVA.
Pues ¿no quiere vuesa merced que me pudra y me haga una ponzoña viendo cosa semejante, que merezca esta señora un príncipe por marido, y que fuese un ángel en condicion y en presencia?