ROLDAN.

¿Diablo dijo usted? y dijo muy bien; porque el diablo nos tienta con varias tentaciones: la mayor de todas es la de la carne: la carne no es pescado: el pescado es flemoso: los flemáticos no son coléricos: de cuatro elementos está compuesto el hombre, de cólera, sangre, flema y melancolía: la melancolía no es alegría; porque la alegría consiste en tener dineros: los dineros hacen á los hombres: los hombres no son bestias: las bestias pacen; y finalmente...

SARMIENTO.

Y finalmente, me quitará usted el juicio, ó poco podrá; pero le suplico en cortesía me escuche una palabra, sin decirme lo que es palabra, que me caeré muerto.

ROLDAN.

¿Qué manda usted?

SARMIENTO.

Señor mio: yo tengo una mujer, por mis pecados, la mayor habladora que se ha visto desde que hubo mujeres en el mundo: es de suerte lo que habla, que yo me he visto muchas veces resuelto á matalla por las palabras, como otros por las obras: remedios he buscado, ninguno ha sido á propósito: á mí me ha parecido que si yo llevase á usted á mi casa, y hablase con ella seis dias á reo[61], me la pondria de la manera que están los que comienzan á ser valientes delante de los que há muchos dias que lo son. Véngase usted conmigo, suplícoselo: que yo quiero fingir que usted es mi primo, y con este achaque tendré á usted en mi casa.

ROLDAN.

¿Primo dijo usted? ¡Ó, qué bien que dijo usted! Primo decimos al hijo del hermano de nuestro padre: primo á un zapatero de obra prima: prima es una cuerda de una guitarra: la guitarra se compone de cinco órdenes: las órdenes mendigantes son cuatro: cuatro son los que no llegan á cinco: con cinco estaba obligado á reñir antiguamente el que desafiaba de comun; como se vió en don Diego Ordoñez, y los hijos de Arias Gonzalo, cuando el rey don Sancho...