SARMIENTO.
¡Téngase por Dios, y véngase conmigo, que allí dirá lo demás!
ROLDAN.
Camine delante usted, que yo le pondré esa mujer en dos horas muda como una piedra, porque la piedra...
SARMIENTO.
No le oiré palabra.
ROLDAN.
Pues camine, que yo le curaré á su mujer.
Váse Sarmiento y Roldan; y sale doña Beatriz é Inés su criada.
BEATRIZ.