¡Inés! ¡hola Inés! ¿qué digo? ¡Inés, Inés!

INÉS.

Ya oigo, señora, señora, señora.

BEATRIZ.

Bellaca, desvergonzada, ¿cómo me respondeis vos con ese lenguaje? ¿No sabeis vos que la vergüenza es la principal joya de las mujeres?

INÉS.

Vuestra merced, por hablar, cuando no tiene de qué, me llama doscientas veces.

BEATRIZ.

Pícara, el número de doscientos es número mayor, debajo del cual se pueden entender doscientos mil, añadiéndole ceros: los ceros no tienen valor por sí mismos.

INÉS.