PROCURADOR.

Y prudente el marido; pero no puede mas.

JUEZ.

Pues yo no puedo hacer este divorcio, quia nullam invenio causam.

Entra un Soldado bien aderezado, y su mujer doña Guiomar.

GUIOMAR.

Bendito sea Dios, que se me ha cumplido el deseo que tenia de verme ante la presencia de vuestra merced, á quien suplico, cuan encarecidamente puedo, sea servido de descasarme de éste.

JUEZ.

¿Qué cosa es de éste? ¿No tiene otro nombre? Bien fuera que dijérades siquiera, de este hombre.

GUIOMAR.