MARIANA.
Cedacico nuevo, tres dias en estaca[5].
JUEZ.
Callad, callad, nora en tal mujer[6] de bien; y andad con Dios, que yo no hallo causa para descasaros; y pues comísteis las maduras, gustad de las duras[7]: que no está obligado ningun marido á tener la velocidad y corrida del tiempo que no pase por su puerta y por sus dias; y descontad los malos que ahora os da, con los buenos que os dió cuando pudo; y no repliqueis mas palabra.
VEJETE.
Si fuese posible, recibiria gran merced que vuestra merced me la hiciese de despenarme, alzándome esta carcelería; porque dejándome asi, habiendo ya llegado á este rompimiento, será de nuevo entregarme al verdugo que me martirice; y si no hagamos una cosa: enciérrese ella en un monasterio, y yo en otro: partamos la hacienda; y de esta suerte podremos vivir en paz y en servicio de Dios lo que nos queda de la vida.
MARIANA.
¡Malos años! Bonica soy yo para estar encerrada: no sino llegaos á la niña, que es amiga de redes, de tornos, rejas y escuchas: encerraos vos, que lo podreis llevar y sufrir, que ni teneis ojos con que ver, ni oidos con que oir, ni pies con que andar, ni manos con que tocar: que yo que estoy sana, y con todos mis cinco sentidos cabales y vivos, quiero usar de ellos á la descubierta, y no por brújula, como quínola dudosa[8].
ESCRIBANO.
Libre es la mujer.