—Así será, sin duda alguna, replicó su marido, que como sois poeta, luego daréis en su sentido.

—No soy poeta, respondió la mujer, pero ya sabeis vos que tengo buen entendimiento, y que sé rezar en latin las cuatro oraciones.

—Mejor haríades de rezallas en romance, que ya os dijo vuestro tio el clérigo que decíades mil gazafatones cuando rezábades en latin, y que no rezábades nada.

—Esa flecha, de la aljaba de su sobrina ha salido, que está envidiosa de verme tomar las horas de latin en la mano, y irme por ellas como por viña vendimiada.

—Sea como vos quisiéredes, respondió el huésped, estad atenta, que las coplas son estas.

¿Quién de amor venturas halla?

El que calla.

¿Quién triunfa de su aspereza?

La firmeza.

¿Quién da alcance á su alegría?