--¿Fregona has llamado a Costanza, hermano Lope?--respondió Tomás--. Dios te lo perdone y te traiga a verdadero conocimiento de tu yerro.
--Pues, ¿no es fregona?--replicó el Asturiano.
--Hasta ahora le tengo por ver fregar el primer plato.
--No importa--dijo Lope--no haberle visto fregar el primer plato, si le has visto fregar el segundo, y aun el centésimo.
--Yo te digo, hermano--replicó Tomás--, que ella no friega, ni entiende en otra cosa que en su labor, y en ser guarda de la plata labrada que hay en casa, que es mucha.
--Pues ¿cómo la llaman por toda la ciudad --dijo Lope-- la fregona ilustre, si es que no friega? Mas sin duda debe de ser que como friega plata, y no loza, la dan el nombre de ilustre. Pero, dejando esto aparte, dime, Tomás: ¿en qué estado están tus esperanzas?
--En el de perdición--respondió Tomás--; porque en todos estos días que has estado preso nunca la he podido hablar una palabra.
--Pues ¿qué piensas hacer con el imposible que se te ofrece en la conquista desta Porcia, desta Minerva y desta nueva Penélope, que en figura de doncella, y de fregona, te enamora, te acobarda y te desvanece?
--Haz la burla que de mí quisieres, amigo Lope; que yo sé que estoy enamorado del más hermoso rostro que pudo formar la naturaleza, y de la más incomparable honestidad que ahora se puede usar en el mundo. Costanza se llama, y no Porcia, Minerva o Penélope. No es posible que, aunque lo procuro, pueda un breve término contemplar, si así se puede decir, en la bajeza de su estado, porque luego acuden a borrarme este pensamiento su belleza, su donaire, su sosiego, su honestidad y recogimiento, y me dan a entender que debajo de aquella rústica corteza debe de estar encerrada y escondida alguna mina de gran valor y de merecimiento grande. Finalmente, sea lo que se fuere, yo la quiero bien. Y ya te he dicho, amigo, que puedes hacer tu gusto, o ya en irte a tu romería, o ya comprar el asno y hacerte aguador, como tienes determinado.
Al otro día acudió Tomás a dar cebada, y Lope se fué al mercado de las bestias, que es allí junto, a comprar un asno que fuese tal como bueno.