BENITO.--Yo apostaré que los envía el sabio Tontonelo.

CHANFALLA.--No hay tal; que esta es una compañía de caballos, que estaba alojada dos leguas de aquí.

BENITO.--Ahora yo conozco bien a Tontonelo, y sé que vos y él sois unos grandísimos bellacos; y mirá que os mando que mandéis a Tontonelo no tenga atrevimiento de enviar estos hombres de armas, que le haré dar docientos azotes en las espaldas, que se vean unos a otros.

CHANFALLA.--Digo, señor alcalde, que no los envía Tontonelo.

BENITO.--Digo que los envía Tontonelo, como ha enviado las otras sabandijas que yo he visto.

CAPACHO.--Todos las habernos visto, señor Benito Repollo.

BENITO.--No digo yo que no, señor Pedro Capacho.

(Vuelve el furrier.)

FURRIER.--Ea, ¿está ya hecho el alojamiento?, que ya están los caballos en el pueblo.

BENITO.--¿Qué, todavía ha salido con la suya Tontonelo? Pues yo os voto a tal, autor de humos y de embelecos, que me lo habéis de pagar.