CHANFALLA.--Séanme testigos que me amenaza el alcalde.

CHIRINOS.--Séanme testigos que dice el Alcalde que lo que manda S.M. lo manda el sabio Tontonelo.

BENITO.--Atontoneleada te vean mis ojos, plega a Dios todopoderoso.

GOBERNADOR.--Yo para mí tengo que verdaderamente estos hombres de armas no deben de ser de burlas.

FURRIER.--¿De burlas habían de ser, señor Gobernador? ¿Está en su seso?

JUAN.--Bien pudieran ser atontonelados; como esas cosas habemos visto aquí. Por vida del autor, que haga salir otra vez a la doncella Herodías, por que vea este señor lo que nunca ha visto; quizá con esto le cohecharemos para que se vaya presto del lugar.

CHANFALLA.--Eso en buen hora, y veisla aquí a de vuelve, y hace de señas a su bailador a que de nuevo la ayude.

SOBRINO.--Por mí no quedará, por cierto.

BENITO.--Eso sí, sobrino, cánsala, cánsala; vueltas y más vueltas; ¡vive Dios, que es un azogue la muchacha! ¡Al hoyo, al hoyo! ¡A ello, a ello!

FURRIER.--¿Está loca esta gente? ¿Qué diablos de doncella es ésta y qué baile y qué Tontonelo?