AURELIO.
Dado me ha la fortuna por discuento
De todo mi trabajo, Silvia mia,
La gloria del mirarte, y el contento.
Mi pena será vuelta en alegria
De hoy mas, pues que te veo, Silvia amada,
Y mi cerrada noche en claro dia.
SILVIA.
Yo soi, mi bien, la bien afortunada,
Pues que torno á gozar de tu presencia,
De lo que estaba ya desconfiada.
AURELIO.
Cómo os ha ido, esposa, en esta ausencia,
En poder desta gente, que no alcanza
Razon, virtud, almas, conciencia?
SILVIA.
Como he tenido y tengo la esperanza
Puesta en el hacedor de tierra y cielo,
Con cristiana y sigura confianza
Por su bondad, aun tengo el casto velo,
Y tanto con su ayuda santa espero
No tener de mancharle algun recelo.

AURELIO.
Sabras, esposa amada, que el artero
Y vengativo amor ha salteado
Con aspero rigor airado y fiero
El pecho de mi ama, y le ha llagado
De una llaga incurable, pues le tiene
Deste pecho que es tuyo, enamorado,
Y á do quiera que voi conmigo viene,
Y segun que la mora me declara,
Solo con el mirarme se entretiene.
SILVIA.
Todo ese cuento ya me ha dicho Zara,
Y me ha pedido que yo á vos os pida
No querais desdeñarla ansi á la clara:
Tambien no pasa menos triste vida
Izuf, nuestro amo, que tambien me adora
Con fe, que á lo que creo, no es fingida.
AURELIO.
O pobre moro, y desdichada mora,
Cómo inviais en vano al vano viento
Vuestros vanos suspiros de hora en hora!
Tambien me ha dicho Izuf todo su intento,
Y me ha rogado, que yo á vos os ruegue
Algun alivio deis á su tormento;
Mas antes con airada furia llegue
Una saeta que me pase el pecho,
Y esta alma de las carnes se despegue,
Que tan á costa mia su provecho
Y tan en daño nuestro procurase,
Aunque él queda de mí bien satisfecho.
SILVIA.
Si en este caso, Aurelio, nos bastase
Mostrar á estos voluntad trocada,
Sin que el daño adelante mas pasase,
Tendrialo por cosa yo acertada,
Porque deste fingir se grangearia
El no estorbarnos nuestra vista amada:
Decir á Zara que por causa mia
No te muestras tan aspero, y al moro
Decir que mucho puede tu porfia,
Y guardando los dos este decoro
Con discrecion, podremos facilmente
Aplacar con el vernos nuestro lloro.
AURELIO.
El parecer que has dado es excelente,
Y harase qual ordenas, y entre tanto
Quizá se aplacará el hado inclemente:
Yo escribiré á mis padres el quebranto
En que estamos los dos: tú, Silvia, puedes
Escribir á los tuyos otro tanto.
Y porque á veces tienen las paredes,
Como dicen, oidos, Silvia mia,
Agradeciendo al cielo estas mercedes,
Pasemos esta platica á otro dia.
Vanse.
Salen PEDRO ALVAREZ que se va, y otro CAUTIVO que huye, y dos MOROS que le cogen y le vuelven.

PEDRO ALVAREZ.
Este largo camino,
Tanto pasar de breñas y montañas,
Y el bramido contino
De fieras alimañas
Me tienen de tal suerte,
Que pienso de acabarlo con la muerte.
El pan se me ha acabado,
Y roto entre xarales el vestido,
Los zapatos rasgados,
El brio consumido,
De modo que no puedo
Un pie del otro pie pasar un dedo.
Ya la hambre me aquexa,
Y la sed insufrible me atormenta,
Ya la fuerza me dexa,
Y espero desta afrenta
Salir con entregarme
A quien de nuevo quisiere cautivarme.
Y he ya perdido el tino,
No se qual es de Oran la cierta via;
Ni senda, ni camino,
La triste suerte mia
Me ofrece; y qué hace al caso?
Que aunque le hallase, no hay mover el paso.
Virgen bendita y bella,
Remediadora del linage humano,
Sed vos aqui la estrella,
Que en este mar insano
Mi pobre barca guie,
Y de tantos peligros la desvie.
Virgen de Monserrate,
Que esas asperas sierras haceis cielo,
Inviadme rescate,
Sacadme deste duelo,
Pues es hazaña vuestra
Al misero caido dar la diestra.
Entre estas matas quiero
Esconderme pues que es entrado el dia,
Aqui morir espero.
Santisima Maria,
En este trance amargo
El cuerpo y alma dexo á vuestro cargo.

Sale un Leon y echase junto á él, y sale luego el otro CAUTIVO que tambien se va.

CAUTIVO.
Estas pisadas no son
De moro, por cierto, no,
Cristiano las estampó,
Que con la mesma intincion
Debe de ir, que llevo yo.
De alarbes las pisadas
Son anchas y mal formadas,
Porque es ancho su calzado,
El nuestro mas escotado,
Y ansi son diferenciadas.
Yo seguro que no está
Muy lexos de aqui escondido,
Porque el rastro he ya perdido;
Mas el sol alto va ya,
Y yo mal apercibido.
Aqui me quiero esconder,
Hasta que al anochecer
Torne á seguir mi viage,
Que en este mismo parage
Mostagan viene á caer.
Porque el sol sale de alli,
El norte acia allá se inclina,
No está lexos la marina.
O qué mal estoy aqui!
Buen Jesús, tú me encamina,
Que mucho alarbe pasa
Por esta campaña rasa:
Si me he acertado á esconder,
No me despido de ver
Mis hijos, muger, y casa.
Entran dos MOROS por él.

MORO.
Zaramir ara furir.
Recuerda PEDRO ALVAREZ.

PEDRO ALVAREZ.
Santo Dios, qué es lo que veo,
Que aunque sois fiero Leon,
Saltos me dá el corazon;
Cumplido se ha mi deseo,
Libre soi ya de pasion.
Pues lo quiere mi ventura
Este con su fuerza dura
Mis dias acabará,
Y su vientre servirá
Al cuerpo de sepultura.
Pero tanta mansedumbre
No se vio ansi facilmente
En animal tan valiente,
Aunque su fiera costumbre
Muestra á las veces clemente.
Mas quién sabe si movido
El cielo de mi gemido,
Este leon me ha inviado
Para ser por él tornado
Al camino que he perdido?
Sin duda es divina cosa,
Y asegurame este intento,
Que en mí espiritu siento
Con fuerza marabillosa,
Y nuevo y crecido aliento.
Y ya es caso averiguado
Que otro leon ha llevado
A la Goleta un cautivo,
Que le halló en un monte esquivo
Huido y descarriado.
Obra es esta, Virgen pia,
De vuestra divina mano,
Porque ya está claro y llano,
Que el hombre que en vos confia,
Espera, y no confia en vano.
Espérame, compañero,
Que ya determino y quiero
Seguir do quiera que fueres,
Que ya me parece que eres,
No leon, sino cordero.


[JORNADA V.]

Empiezanla

PEDRO ALVAREZ,

y el