—No, sino muy posible. Tú distraído con tus cosas y ahora con ese hijo de Abel al que pareces haber prohijado... cualquiera diría que le quieres más que a tu hija...
—Es que trato de salvarle, de redimirle de los suyos...
—No; de lo que tratas es de vengarte. Qué vengativo eres! Ni olvidas ni perdonas! Temo que Dios te va a castigar, va a castigarnos...
—Ah, y es por eso por lo que Joaquina se quiere ir al convento?
—Yo no he dicho eso.
—Pero lo digo yo y es lo mismo. Se va acaso por celos de Abelín? Es que teme que le llegue a querer más que a ella? Pues si es por eso...
—Por eso no.
—Entonces?
—Qué sé yo...! Dice que tiene vocación, que es adonde Dios la llama...
—Dios... Dios... será su confesor. Quién es?