—Te diré que tiene un color como de india brava, o mejor, de fiera indómita. Hay algo, en el mejor sentido, de pantera en ella. Y todo ello fríamente.

—Y tan fríamente!

—Nada, chico, que espero hacerte un retrato estupendo.

—A mí? Será a ella?

—No, el retrato será para ti, aunque de ella.

—No, eso no, el retrato será para ella!

—Bien, para los dos. Quién sabe... Acaso con él os una.

—Vamos, sí, que de retratista pasas a...

—A lo que quieras, Joaquín, a celestino, con tal de que dejes de sufrir así. Me duele verte de esa manera.