—Es lo natural—decía Helena—entre parientes... Y además, dicen que así se empieza.
—Se empieza, qué?—preguntó Joaquín.
—Eso tú lo sabrás, primo, que tú has empezado.
—Lo que voy a hacer es acabar!
—Hay varios modos de acabar, primo.
—Y varios de empezar.
—Sin duda. Qué, me descompongo con este floreteo, Abel?
—No, no, todo lo contrario. Este floreteo, como le llama, le da más expresión a la mirada y al gesto. Pero...
A los dos días tuteábanse ya Abel y Helena; lo había querido así Joaquín. Quien al tercer día faltó a una sesión.