—A ver, a ver cómo va eso—dijo Helena levantándose para ir a ver el retrato.

—Qué te parece?

—Yo no entiendo, y además no soy quien mejor puede saber si se me parece o no.

—Qué? No tienes espejo? No te has mirado a él?

—Sí, pero...

—Pero qué...

—Qué sé yo...

—No te encuentras bastante guapa en este espejo?

—No seas adulón.

—Bien, se lo preguntaremos a Joaquín.