—Fué por hacer tu causa...

—Por hacer mi causa... Abel, Abel, tú estás de acuerdo con ella... vosotros me engañáis...

—Engañarte? En qué? Te ha prometido algo?

—Y a ti?

—Es tu novia acaso?

—Y es ya la tuya?

Callóse Abel, mudándosele la color.

—Lo ves?—exclamó Joaquín, balbuciente y tembloroso.—Lo ves?

—El qué?