—Está peor que nunca—le dijo a Abel.—Ahora es cuando juega conmigo. Me va a matar!

—Naturalmente! Se siente ya belleza profesional...

—Sí, la has inmortalizado! Otra Joconda!

—Pero tú, como médico, puedes alargarle la vida...

—O acortársela.

—No te pongas así, trágico.

—Y qué voy a hacer, Abel, qué voy a hacer...?

—Tener paciencia...

—Además, me ha dicho cosas de donde he sacado que le has contado lo de que la creo enamorada de otro...