—Ay, Joaquín, Joaquín, qué malo estás!
—Sí, nadie es médico de sí mismo. Y ahora, dame ese Caín de lord Byron, que quiero leerlo.
—Tómalo!
—Y dime, no te inspira tu mujer algo para ese cuadro? no te da alguna idea?
—Mi mujer? En esta tragedia no hubo mujer.
—En toda tragedia la hay, Abel.
—Sería acaso Eva...
—Acaso... La que les dió la misma leche; el bebedizo...