—Además, así ganará más.
—Pero quieres hacerme creer que no ganas mucho con la pintura?
—Bah, algo.
—Y además, gloria.
—Gloria? Para lo que dura...
—Menos dura el dinero.
—Pero es más sólido.
—No seas farsante, Abel, no finjas despreciar la gloria.
—Te aseguro que lo que hoy me preocupa es dejar una fortuna a mi hijo.