—¡Don Avito Carrascal!—anuncia la criada en este punto.

—¿Le conoces?—pregunta Leoncia á Marina.

—De oídas tan sólo...

—Pues merece que te le presente.

Y así que al entrar don Avito ha saludado á Leoncia, ésta:

—Avito Carrascal, mi buen amigo... Marina del Valle, mi casi hermana...

—¿Del Valle?—mormojea Avito mientras acariciando en el bolsillo el amoroso informe, se dice: «¿pero qué es esto? ¿qué es esto que me pasa? ¿qué me pasa? ¿dónde he tratado yo mucho á esta muchacha? ¡pero si no la he visto hasta hoy! ¿qué es esto?»

—¡Hermoso día!—exclama Leoncia.

—Es que estamos ya en primavera, Leoncia—dice Marina.