Esto de que la boca aparezca al mismo tiempo que los bolsillos es uno de los fenómenos más sorprendentes y sugestivos que pueden darse y convendrá que me extienda sobre él cuanto lo merece.
A la vez que boca y bolsillos desarróllanse en este quinto grado de la pajarita cuatro costillas pectorales simples á la par que las costillas espaldares se hacen dobles.
De los períodos sexto, sétimo, etc., nada diremos, pero sí haré juiciosas y hondas reflexiones acerca de la infinitud del número de estos períodos ó grados, de cómo son inacabables. Sin embargo, á cada nuevo grado el grosor de la pajarita crece y la materia opone serias resistencias á su perfección geométrica, que es su razón de ser, por lo cual esos grados superiores están condenados á perecer en la lucha por la existencia, ya que no se adaptan á la perfección geométrica. Y esto nos lleva á la anatomía de la pajarita.
ANATOMÍA
La razón de ser, en efecto, de la pajarita de papel es su perfección geométrica, perfección á que todas ellas tienden, aunque no logren alcanzarla jamás.
La perfecta pajarita ha de poder ser inscrita en un cuadrado perfecto, como en la figura adjunta vemos, y si recordamos que el óvulo de que salió era un cuadrado de papel, veremos que su perfección consiste en poder inscribirse en su propio óvulo-cuadrado, en mantenerse fiel á su origen. Y de aquí deduciremos que la perfección de todo ser consiste en que se inscriba y atenga á su óvulo generador, en que se mantenga en los límites de su origen.
Claro está que en las precarias y miserables condiciones de nuestra vida terrestre y dados entre otros inconvenientes los que la materia presenta—el grosor y otras imperfecciones del papel,—no hay pajarita alguna que cumpla con toda exactitud rigurosa su ideal, su ideal geométrico; ideal que se cierne en el mundo platónico de las ideas puras. El divino arquetipo de la pajarita es una especie geométrica que yace desde la eternidad en el seno de la Geometría. Cuanto más una pajarita se acerca á su arquetipo y cuanto se inscribe en más perfecto cuadrado, tanto más perfecta es ella y tanto más se acerca á la super-pajarita inaccesible.
Y aquí se nos presenta una interesantísima y muy sugestiva cuestión, es á saber, la de que lo que hace la individualidad de cada pajarita, lo que de las demás pajaritas de su tamaño la distingue es precisamente su imperfección. Porque si todas las pajaritas fuesen perfectas, esto es, inscribibles en cuadrados perfectos, no habrían de distinguirse unas de otras más que cuantitativamente, por el tamaño, y no cualitativamente, y además por el diferente lugar que ocupasen en el espacio. No serían idénticas pero sí semejantes ó iguales, como son semejantes siempre dos cuadrados ó dos triángulos equiláteros.