—A mí no se me ha dirigido.
—¿Y si se hubiera dirigido a ti?
—No sirve preguntar cosas sin sustancia.
—Pero tú, si a ti se te dirige, ¿qué le habrías contestado?
—Yo no he dicho que me parece un guapo mozo y que es simpático, y por eso me habría puesto a estudiarle...
—Y entretanto si iba a otra...
—Es lo más probable.
—Pues así, hija, ya puedes prepararte...
—Sí, a ser tía.
—¿Cómo tía?