«A.—No es nada feo honrar a los de la misma entraña...
»Cr.—¿No era de tu sangre también el que murió contra él?
»A.—De la misma, por madre y padre...
»Cr.—¿Y cómo rindes a éste un honor impío?
»A.—No diría eso el muerto...
»Cr.—Pero es que le honras igual que al impío...
»A.—No murió su siervo, sino su hermano...
»Cr.—Asolando esta tierra, y el otro defendiéndola...
»A.—El otro mundo, sin embargo, gusta de igualdad ante la ley...