—Pues ¡sí, estese tranquilo, sí! Estuvo ese joven que dice.

—Y ¿qué dijo al salir?

—Al salir no habló conmigo... ni le vi...

—Y tú ¿sabes quién es, Liduvina?

—Sí, sé quién es. El que fué novio de...

—Sí, basta. Y ahora, ¿de quién lo es?

—Eso ya sería saber demasiado.

—Como las mujeres sabéis tantas cosas que no os enseñan...

—Sí, y en cambio no logramos aprender las que quieren enseñarnos.

—Pues bueno, di la verdad, Liduvina: ¿no sabes con quién anda ahora ese... prójimo?