Berta.—Y que te dé una voluntad de que careces...

Don Juan.—Así es...

Berta.—Y que luche con la voluntad de ella...

Don Juan.—Así es...

Berta.—¡Pues así será!

Don Juan.—¡Oh Berta..., Berta...!

Berta.—Estáte quieto. Mírame y no me toques. Pueden de un momento a otro aparecer mis padres.

Don Juan.—¿Y ellos, Berta?

Berta.—¿Pero eres tan simple, Juan, como para no ver que esto lo teníamos previsto y tratado de ello...?

Don Juan.—Entonces...