Don Juan.—Pues, sin embargo, es ahora cuando más me quiere junto a sí...

Raquel.—Es posible... Sí, sí, ahora se está haciendo... Es verdad... Tienes que envolver en cariño al pobrecito... Pero pronto se cansará ella de ti..., le estorbarás...

Y así fué. En los primeros meses, Berta le quería junto a sí y sentirse mimada. Pasábase las horas muertas con su mano sobre la mano de su Juan, mirándole a los ojos. Y sin querer, le hablaba de Raquel.

Berta.—¿Qué dice de esto?

Don Juan.—Tuvo un gran alegrón al saberlo...

Berta.—¿Lo crees?

Don Juan.—¡Pues no he de creerlo...!

Berta.—¡Yo no! Esa mujer es un demonio..., un demonio que te tiene fascinado...

Don Juan.—¿Y a ti no?

Berta.—¿Qué bebedizo te ha dado, Juan?