En las honras fúnebres que se le tributaron predicó el padre fray Martín de Rada, quien, como dice fray Gaspar de San Agustín, en su Conquista de Filipinas, «trató de las virtudes y excelencias de este famoso capitán, digno de ser alabado y puesto con los mayores que ha conocido el mundo por su valor, piedad y prudencia».
Su hijo, Melchor López de Legazpi, le hizo en Méjico muy suntuosos funerales, en los que predicó fray Melchor de los Reyes, de la Orden agustiniana.