bajo ella, oía un placentero murmullo de las hojas sobre su cabeza, y se maravillaba al escuchar cómo el rumor aquél se parecía a un sonar de palabras que dijese:

—¡Bien venido, bien venido, viajero!

Y algún alma buena, que sabía lo que hubiese agradado a Filemón y a Baucis, construyó un banco circular alrededor de su tronco, donde mucho tiempo después, los cansados, los hambrientos y los sedientos, acostumbraban a descansar y a beber leche abundante del cántaro milagroso.

—¡Ojalá nosotros le tuviéramos aquí ahora!

—¿Cuánto cabía el cántaro?—preguntó Trébol.

—Dos cuartillos escasos—respondió el estudiante—; pero podías estar sacando leche de él hasta llenar una artesa. La verdad es que manaba sin cesar, y no se secaba ni en pleno verano, lo cual no le sucede a ese arroyito que ahora corre, haciendo tanto ruido, vertiente abajo.

—Y ¿dónde está ahora el cántaro?—preguntó el niño.

—Se rompió, siento decirlo, pero es verdad, hace unos veinticinco mil años—respondió el primo Eustaquio—. Le compusieron lo mejor posible; pero aunque siguió sirviendo para contener leche, ya nunca volvió a llenarse solo. Así es que no tenía ya más mérito que cualquier otro cántaro viejo y rajado.

—¡Qué lástima!—exclamaron a un tiempo todos los chiquillos.

El respetable perro Ben había acompañado a los excursionistas, así como también un perrillo pequeño de Terranova, que respondía al nombre de Bruin, porque era negro como un oso. Como Ben era el de más edad y el de costumbres más circunspectas, el primo Eustaquio le rogó respetuosamente que se quedase con los pequeños para guardarles de todo mal. En cuanto al negro Bruin, que era ni más ni menos que un chiquillo, el estudiante juzgó más prudente llevarle consigo, por temor a que en sus turbulentos juegos con los otros chiquillos les echase a rodar colina abajo, aconsejando, pues, a la gente menuda que se estuviesen quietos y sentaditos en el sitio donde los dejaba; el estudiante, con Primavera y demás niños grandes, empezó a subir, y pronto se perdieron todos de vista entre los árboles.