—¿Hemos de ser menos previsores que las hormigas?
—Vivís en colectividad formando tribus.
—¿Cómo nos ayudaríamos, si no, unos a otros?
—Reconocéis a jefes o pilums.
—¡Alguien nos ha de guiar; alguien ha de dirimir nuestras contiendas!
—Tenéis mujeres propias.
—¡Si ellas quieren así a sus maridos!
—Dais oídos a los misioneros.
—Porque nos enseñan el bien y saben más que el Matsé-Mats,[9] que no ha salido nunca de las espesuras de estas selvas.
[9] Especie de anacoreta, que pretende evocar los espíritus, objeto de general veneración por parte de los indígenas de Yap no convertidos al catolicismo.