Mientras las mujeres
se gastan las pupilas
tejiendo puntillas de neblina,
desde el lomo de los puentes,
los chicos se zambullen
en la basura del canal.

¡Marineros con cutis de pasa de higo y como garfios los dedos de los pies!

Marineros que remiendan las velas en los umbrales y se ciñen con ellas la cintura, como con una falda suntuosa y con olor a mar.

Al atardecer, un olor a frituras agranda los estómagos, mientras los zuecos comienzan a cantar.....

Y de noche, la luna, al disgregarse en el canal, finge un enjambre de peces plateados alrededor de una carnaza.

VENECIA, JULIO 1921.

PLAZA

Los árboles filtran un ruido de ciudad.