La tierra produxo de suyo á las demas especies de animales, despues que los rayos del sol calentáron el humor primero; y se entumeciéron el lodo y las húmedas lagunas con el calor: creciéron tambien las semillas de las cosas criadas formadas de la criadora tierra, como en el vientre de la madre, y con el tiempo empezáron á tener alguna forma. De este modo luego que el Nilo, dexando los húmedos campos, volvió sus corrientes á sus antiguas márgenes, y el sol calentó el cieno reciente, halláron los labradores muchos animales envueltos en los terrones, y entre ellos notáron unas cosas como empezadas al tiempo mismo que nacian, otras imperfectas y defectuosas en sus partes, y muchas veces se advertia que un mismo cuerpo era en parte viviente, y en parte una porcion de tierra crasa.

FÁBULA XII.

LA SERPIENTE PITON.

Porque despues que la humedad y el calor se atemperáron, concibiéron todas las cosas, puesto que no tienen otro principio que estas dos qualidades; y aunque el fuego sea contrario al agua, sin embargo el fuego, mezclado con el vapor húmedo, cria todas las cosas, y esta encontrada concordia es muy á propósito para la generacion. Calentada la tierra, que estaba cenagosa con el reciente diluvio, con los ardores del sol, produxo innumerables especies: á muchas restituyó su antigua figura, y crió asimismo nuevos monstruos. Á tí tambien te crió contra su voluntad, disforme Piton, que aterrabas á los nuevos pueblos: serpiente nunca vista, ¡quán grande espacio de monte ocupabas! Apolo,[51] Dios insigne por el arco, y que jamas habia usado de tales armas sino contra los gamos y cabras monteses, quitó la vida á esta espantosa serpiente, acribillándola á flechazos, despues de haber gastado casi todas las saetas que llevaba en su aljaba, haciéndola vomitar por ellas el negro veneno.

(17) La Serpiente Piton muerta
á flechazos por Apolo.

Y porque la antigüedad no pudiese borrar la memoria de un hecho tan admirable, instituyó con célebre certámen los sagrados juegos Pitios, así llamados por el nombre de la serpiente muerta. Qualquiera jóven que vencia en ellos, en la lucha, en la carrera ó en el carro, llevaba una corona de hojas de encina, porque entónces aun no habia laurel, y el mismo Febo adornaba sus sienes con las hojas de qualquier árbol.

FÁBULA XIII.

DAFNE CONVERTIDA EN LAUREL.

El primer objeto del amor de Apolo fué Dafne, hija del rio Penéo; pasion que no fué efecto del acaso, sino una venganza del amor irritado contra él. Orgulloso Delio[52] por la victoria que acababa de conseguir sobre la serpiente Piton, viendo al hijo[53] de Vénus, que estiraba su arco, le dice: „¿Qué pretendes hacer, jóven afeminado, con esas poderosas armas? Esas insignias son propias de mis hombros, y solo de mí, que puedo dar certeras heridas á las fieras, y dirigir acertados tiros á mis enemigos. Acabo de matar con innumerables heridas á la serpiente Piton, cuyo enorme cuerpo cubria muchas yugadas[54] de tierra. Tú, conténtate con que tus flechas provoquen á un no sé qué de amores; pero no hagas tuyas mis alabanzas.”