No tardó Juno en encenderse en cólera por la muerte del fiel Argos, y no quiso diferir la venganza para otro tiempo. Presenta luego á la vista de su rival Iö una horrible furia, que la turbe su espíritu, é introduciéndola en el pecho ocultamente la rabia, la hace andar errante por todo el universo, llena de un anhelante terror: ¡tú solo, ó Nilo, no eras aun testigo de sus desgracias! Y luego que llegó á tus orillas se echó en la tierra fatigada, y puestas las rodillas en la márgen de las riberas con el cuello erguido, dirige sus miradas al cielo de la manera mejor que puede; y con gemidos, lágrimas y lúgubres bramidos, parece que se queja á Júpiter, y le pide que ponga fin á sus males. Júpiter, abrazando á Juno con semblante alegre, la ruega que finalice las penas de la desventurada Iö: „Cesen, la dice, tus rezelos, ésta no te causará en lo sucesivo ningun disgusto, y para crédito de la verdad, la Estigia nos será testigo de mis promesas.” Luego que se aplacó Juno por los ruegos de Júpiter, recobró Iö su perdida forma, y quedó como ántes: se cae el pelo de que estaba cubierta; desaparecen los cuernos; sus ojos se estrechan mas; la boca queda mas pequeña; los brazos y manos toman su primera figura; y dividiéndose la pesuña de los pies se convierte en cinco dedos: en una palabra, no conserva otra cosa de becerra sino la extremada blancura. Se levanta la Ninfa contenta, viendo que podia usar ya de solos dos pies; pero no se atreve á hablar, temiendo prorumpir aun en bramidos, como quando estaba convertida en becerra; y con bastante miedo repite entre sí las palabras que tanto tiempo tenia interrumpidas. Ahora es venerada por Diosa[73] de los que visten solo ropages de lino;[74] y se cree que esta es la madre de Epafo, á quien tuvo del gran Júpiter, tributándosele en todas las ciudades los mismos honores que á su madre.
Hubo un Faeton, hijo del Sol, que tenia la misma edad é inclinaciones que Epafo; mas este, ofendido de su presuncion, y de que se gloriaba igualarse á él, engreido de tener á Febo por padre, le habló de esta manera: „Tú neciamente crees á tu madre en todo quanto te dice, y así estás orgulloso con la opinion errada de un fingido progenitor.” Avergonzado Faeton, ocultó con el pudor su ira, é inmediatamente pasó á referir á su madre Climene[75] los oprobios que acababa de oir. „Y para que mas te muevas, ó madre, la dice: yo, aquel que soy tan atrevido y libre en hablar, callé por entónces. Es una mala vergüenza que haya habido atrevimiento para decirnos estos ultrajes, y que no hayamos podido contradecirlos. Por tanto, si es cierto que puedo gloriarme de tener á un Dios por padre, dame pruebas de mi nacimiento, y pon en claro que es celestial la sangre que corre por mis venas.” Luego que acabó de hablar, se abrazó al cuello de su madre, y la rogó por su vida, por la de Merope[76] su esposo, y por los casamientos de sus hermanas, le diese señales de su legítimo padre.
No sé si conmoviéron mas el corazon de Climene los ruegos de Faeton, ó la ira que agitaba su espíritu por un delito que se le imputaba; y así levantó ámbas manos al cielo, y dirigiendo la vista hacia el Sol: „Te juro, hijo mio, dixo, por este resplandor adornado de tan refulgentes rayos, que nos oye y ve, que tú eres hijo de este Sol que miras, de este Sol que gobierna todo el mundo. Él mismo me niegue sus luces, y sea este el dia postrero de mi vida si no te digo la verdad. Ademas que no te es muy difícil visitar los lares de tu padre: la casa de donde nace dista poco de nuestra tierra. Si te animas, ve y sabrás de él mismo tu orígen.” Luego que Faeton oyó este discurso de su madre, salió lleno de regocijo, y ya se creia estar dentro del cielo. Atraviesa la Etiopia y las provincias de los Indios,[77] que habitan debaxo del Sol, y llega con prontitud al claro y paterno Oriente.
LIBRO SEGUNDO.
ARGUMENTO.
Faeton injuriado por Epafo, el qual se atrevió á decirle que Apolo no era su verdadero padre, sube al alcázar del Sol, y le pide gobernar por un solo dia su carro en prueba de su legítimo nacimiento. Habiendo logrado su gusto, abrasa toda la tierra por no saber dirigirle, y los Etíopes se vuelven Negros. Es herido Faeton por un rayo, que le quita la vida; y despues de llorar algun tiempo esta desgracia sus hermanas y su pariente Cicno, aquellas son transformadas en árboles, y este en cisne. Con esta ocasion baxa Júpiter á recorrer todo el universo; y habiéndole vuelto á su antiguo estado, se enamora de Calixto, y la viola tomando la figura de Diana. Llena de ira Juno por esta accion, transforma á Calixto en Osa, y la hubiera quitado la vida su hijo Arcas, si Júpiter no lo estorbara, colocando á ámbos entre las estrellas. Quejándose Juno de este suceso al Océano, fué llevada al cielo en hombros de pavos reales, que poco ha estaban adornados de varios colores; así como hacia poco tiempo que el cuervo habia sido mudado de blanco en negro, por haber descubierto temerariamente el adulterio de Coronis, por no hacer caso de los consejos de Cornice, que le habia referido su transformacion en corneja, y la de Nictimene en lechuza. Ociroe es transformada en yegua, por haber pronosticado las aventuras de Esculapio. Quiron, padre de ella, invocó en vano el auxilio de Apolo; porque este Dios, hecho pastor en los campos de Mesena, no haciendo caso ya de las vacas, se ocupaba en otra cosa, lo que dió ocasion á Mercurio para que se las hurtase; cuyo robo no le vió sino Bato, á quien por su perfidia convirtió Mercurio en piedra de toque. Despues entrando en Ática se enamoró de Herse, hija de Cecrope, de quien teniendo envidia su hermana Aglaura, fué convertida en peñasco. Últimamente Júpiter, habiendo mandado que la vacada de Agenor fuese conducida á la playa, tomando forma de toro, llevó á Europa por el mar á la isla de Creta.
(24) Faeton sube al Palacio del Sol y pide á su Padre
le permita gobernar por un solo dia su carro.
FÁBULA PRIMERA.
FAETON SUBE AL PALACIO DEL SOL, Y CONSIGUE GOBERNAR SU CARRO POR UN DIA.