de las Fábulas contenidas en este Tomo.

Pag.
[Prólogo.]VII
[Vida de Ovidio.]XVII
LIBRO PRIMERO.
[Introduccion.]3
[FÁBULA PRIMERA]. Del caos y de la creacion del mundo.4
[FÁB. II]. De la creacion del hombre.7
[FÁB. III]. La edad de oro.12
[FÁB. IV]. La edad de plata con las quatro estaciones del año.14
[FÁB. V]. La edad de bronce y de hierro.16
[FÁB. VI]. Los Gigantes destruidos por el fuego de los rayos.18
[FÁB. VII]. La asamblea de los Dioses.19
[FÁB. VIII]. Licaon transformado en lobo.23
[FÁB. IX]. El diluvio universal.25
[FÁB. X]. Neptuno amansa las aguas.31
[FÁB. XI]. Deucalion y Pirra vuelven á poblar la tierra.33
[FÁB. XII]. La serpiente Piton.38
[FÁB. XIII]. Dafne convertida en laurel.40
[FÁB. XIV]. Júpiter enamorado de Iö.47
[FÁB. XV]. Iö convertida en Vaca.50
[FÁB. XVI]. Siringa transformada en caña.54
[FÁB. XVII]. Mercurio corta la cabeza á Argos.58
[FÁB. XVIII]. Júpiter aplaca á Juno.59
LIBRO SEGUNDO.
[FÁBULA PRIMERA]. Faeton sube al palacio del Sol, y consigue gobernar su carro por un dia.65
[FÁB. II]. Faeton es herido de un rayo.83
[FÁB. III]. Las hermanas de Faeton transformadas en árboles, y Cicno en Cisne.85
[FÁB. IV]. Calixto engañada por Júpiter.90
[FÁB. V]. Calixto arrojada de la compañía de Diana.93
[FÁB. VI]. Calixto transformada en osa creyó ser muerta por su hijo.95
[FÁB. VII]. Coronis transformada en corneja.100
[FÁB. VIII]. Nictimene convertida en lechuza.103
[FÁB. IX]. Ociroe transformada en yegua.106
[FÁB. X]. Apolo conduce rebaños.109
[FÁB. XI]. Bato transformado en piedra de toque.110
[FÁB. XII]. Mercurio y Herse.112
[FÁB. XIII]. La Envidia se apodera de Aglaura.115
[FÁB. XIV]. Aglaura transformada en piedra.118
[FÁB. XV]. Europa robada por un toro.120
LIBRO TERCERO.
[FÁBULA PRIMERA]. Cadmo va á buscar á Europa.125
[FÁB. II]. Los compañeros de Cadmo devorados por un dragon.127
[FÁB. III]. Diana en el baño.133
[FÁB. IV]. Acteon transformado en ciervo.136
[FÁB. V]. Júpiter y Semele.140
[FÁB. VI]. Nacimiento de Baco.143
[FÁB. VII]. Eco transformada en voz.147
[FÁB. VIII]. Narciso transformado en flor.151
[FÁB. IX]. Las fiestas de Baco.157
[FÁB. X]. Pentéo despedazado por su madre.165

PRÓLOGO.

Si hubiera de manifestar en este prólogo mi dictámen acerca del mérito poético de los Metamorfóseos ó Transformaciones de Ovidio, sospecho ganaria pocas ventajas mi crédito y gusto literario en esta parte para con algunos, que se dexan deslumbrar de los oropeles y falsas apariencias. Diria seguramente cosas nada conformes á ciertos gustos, que se saborean con manjares poco substanciosos y de mero deleyte. Diria, por exemplo, que en este Poema solo se hallan tres cosas apreciables, y aun excelentes; que son la invencion, las transiciones, y la fluidez de los versos. Ovidio ciertamente no es inventor de ninguna de las fábulas que componen sus Metamorfóseos, pues en su tiempo ya contaban algunos siglos de antigüedad; pero las ilustró, las exôrnó, y las vistió de un modo agradable y halagüeño: en una palabra, las hizo suyas, acomodólas á su designio, amenizólas con algunas circunstancias que llamasen la atencion de los lectores, las encadenó con transiciones bastante naturales, y finalmente las hizo gustosas con fáciles y fluidos versos.

Diria que Ovidio en este Poema es en exceso redundante y nimio: es recargado y prolixo: es enfadoso, y pesado en sus descripciones; y á las veces algo amigo de conceptillos y de jugar del vocablo; pero en medio de estos, que me parecen lunares, hallo golpes y pinceladas las mas maestras, y rasgos apénas imitables. Ovidio quiso decirlo todo, y no dexar libertad al lector para que pensase y discurriese. No sabe dexar el pincel de la mano, ni apartarle de la tabla, cargando y recargando mas y mas sus quadros, hasta enervar el vigor de la invencion primera. El fluxo, el arrebatado raudal de frases y palabras, que hacia esfuerzos en su imaginacion por saltar á la pluma, no podia ménos de cerrar en gran parte el paso á la fuerza poética, y á las imágenes valientes que diferencia al poeta de los meros trobadores.

Las continuas repeticiones de una cosa dicha de tres ó quatro modos, cansan á todo juicio y gusto sazonado por buena, por bien dicha que la cosa sea. La miel, decia Gorgias Tarentino, no se debe probar con toda la mano, sino con la punta del dedo. Mel non cava manu, sed summis digitis degustandum.

Diria en fin, que las Transformaciones de Ovidio, sin embargo de ser un poema que no acabó de limar, es de mucho atractivo para la juventud, y propio para formar la fantasía de buenos poetas, y mucho mas para instruir en la Mitología á los pintores y escultores. Acaso fuera un poema mas completo, si Ovidio le hubiera compuesto en sus últimos años. Forjóle en el fuego de su juventud, y por lo mismo trasladó á él todo el vigor de su imaginacion, aun no madura; y quando en su destierro quiso quemarle ó corregirle, ya no pudo, por haberse multiplicado las copias en Roma y otras partes.

Yo he formado juicio de que los buenos maestros, los buenos jueces y los buenos censores en poesía son aun mas raros que los buenos poetas, con serlo tanto estos. Igualmente he fallado para mí, que la mayor parte de los preceptistas y escritores de artes poéticas, quando han querido poner en execucion sus mismas reglas y preceptos, no han producido nada de sublime, ni aun quizá han adquirido una medianía. Quanto á lo primero, hemos visto sabios que eleváron á Estacio sobre todos los poetas latinos: otros hiciéron á Lucano superior á Virgilio. Respecto á lo segundo, será buen exemplar Julio César Escalígero, que habiéndonos dexado excelentes preceptos de poesía, nos dexó tambien poemas que corresponden bien poco á lo que debíamos esperar de aquellos juiciosos preceptos. Sobre el modelo de Escalígero se han vaciado despues innumerables poéticas; pero los versos de sus autores no parecen fruto de las reglas que prescribiéron.

Pero volviendo á la prodigalidad de Ovidio en algunos lugares de sus Transformaciones, digo, que aunque podia causar algun fastidio al leer, por exemplo, el número y afectados nombres de los perros que despedazáron á su amo Acteon ([Libro III, verso 206]); y aunque en pedir perdon de sus errores es Ovidio cansado y enfadoso, como vemos en sus Tristes, elegía 6, libro I; esta misma, que parece pesadez, es un nuevo raudal poético por la diversidad con que lo dice.

Déxese, pues, en su lugar el mérito poético de las Transformaciones de Ovidio, y vamos á la necesidad que tienen de ellas los profesores de pintura y escultura, para el buen desempeño de las fábulas que se les ofrece executar en sus facultades. Hace muchos siglos que las inconcusas verdades de la religion cristiana corriéron del entendimiento humano el denso velo que cubria los ojos de la gentilidad, y el enemigo comun no pudo ya tenerla mas tiempo fascinada con deidades mentidas, é inventadas á capricho de los hombres; quedó demostrada con argumentos invencibles la imposibilidad y lo absurdo de tales seres. De Júpiter que manejaba los rayos; de Juno que gobernaba los ayres; de Vénus que repartia gracias; de Marte que vencia las batallas, y de otros infinitos seres de igual clase, nada mas ha quedado que sus nombres fabulosos, y la verdadera certidumbre de que los hombres los fingiéron, y de que jamas han exîstido.