Pero los hombres sabios, aunque sobradamente desengañados de la vanidad de tales Dioses, parece no han podido alejarles totalmente de su fantasía. Les han conservado un distinguido lugar en la dramática, en la lírica, en la épica, y aun mas en la pintura y escultura. Verdad es que los profesores de estas artes solo llaman en su socorro estos fabulosos Dioses para asuntos alegóricos, comparando sus acciones, gusto, genio &c. con los de aquellas personas que quieren simbolizar baxo de los geroglíficos que llaman fábulas.

¿Se han de representar las ilustres hazañas de un héroe guerrero? Inmediatamente se piensa en Hércules, triunfador valeroso en todas sus empresas y trabajos. ¿Se debe construir una fuente magnífica, rica y abundante de aguas? Al punto viene Neptuno con su tridente, carroza de conchas, caracoles y mariscos, cortejado de Nereydas, Tritones, Delfines y demas gente de escama. Para simbolizar la liberalidad y beneficencia de un Príncipe, he aquí que sale Júpiter, dador de todos los bienes. Quando se quiere significar la integridad de un Magistrado, se pintan los tres Jueces de la casa de Pluton, y Astrea con su balanza. Marte reyna en la guerra; Mercurio en el comercio; Ceres en los campos; Amaltea con su cornucopia demuestra la abundancia; Pluton gobierna los infiernos; Saturno, que es el tiempo, lo destruye y aniquila todo con su guadaña.

Estos y otros infinitos objetos alegóricos y mitológicos enriquecen la imaginacion de los artistas; y ciertamente no tenemos escritor alguno que mejor ni con mas gracia se les inspire y sugiera que Ovidio en estas Transformaciones: no se contentó con referirnos la teogonia, ó generacion de los Dioses fabulosos, como hizo Hesiodo, sino que imitando á Partenio (poeta griego que floreció algunos años ántes que Ovidio), y á otros dos ó tres fabulistas, fraguó sus Transformaciones, unas tomadas de la Mitología antigua, ampliadas á su gusto y facundia poética, y otras acomodadas á la física y cosas naturales: bien que casi todo fingido á placer, y no solo falso, sino tambien inverosímil, y exâgerado en extremo.

Mas esta misma variedad y travesura puede fecundizar la imaginacion de los artistas y poetas en invenciones caprichosas, como sepan y puedan contenerse dentro de los límites de la congruencia y decoro. Podrán, por exemplo, representar con elegancia los errores y temeridades de la desaconsejada juventud en Faeton, Icaro, Acteon, Merope, Neso, Ariadna y Narciso; la vanidad y presuncion en Marsias y Aracnea; la detestable voracidad en Caríbdis y Licaon; la bastarda avaricia en Bato; la hospitalidad en Filemon y Baucis; la criminosa pasion en Biblis y Macreo; la detestable fiereza y crueldad en Medea; los desgraciados amores en Píramo, Tisbe y en Adonis: la imprudencia en Ascalafo; la facilidad en Danae, Leda y Europa; la horrible brutalidad en Teréo, y la constancia en Filomela &c. En suma, la lectura de las Transformaciones de Ovidio será un mineral inagotable para los artistas; y para los otros sobremanera gustosa sobre todos los libros de Mitología. Aun la misma pesadez, nimiedad y redundancia, con que procede en algunas narraciones, puede convenir á ciertos artistas de invencion remisa y obtusa, á quienes hay necesidad de mover y estimular con repeticiones y nuevos modos de significar las cosas. En efecto, se hallan algunos artistas, á quienes nada sobra por mucho que una descripcion se les repita, para que la desenvuelvan, la vistan y la exôrnen en sus diseños.

Para los artistas seria mucho mejor esta obra si se pudiese poner en verso castellano con el mismo fuego que tiene en el latino; pero esto, en mi dictámen, es poco ménos que imposible. Aun quando hubiera quien saliese con tanto empeño, se dexaria una gran parte de las bellezas que tiene en el original, y las que pasasen á la version llegarian tan débiles y cansadas, que no las conoceria el autor que las produxo; pero por otra parte les seria mas perjudicial que útil, á mi corto modo de entender; porque careciendo muchos de ellos de los principios de la poesía, cuya sintaxîs es tan agena de la que usa la prosa; ó no comprehenderian muchas veces lo que el poeta queria decir, ó lo entenderian quizá muy al reves, y en tal caso seria mayor la pérdida que la ganancia. Por esta causa he preferido esta manera de traduccion á la de los versos, procurando hacer los esfuerzos posibles para expresar con toda claridad el sentido del original: si lo he conseguido ó no lo juzgarán los sabios imparciales, á los quales, si he atinado á complacer en este trabajo, daré por bien empleados los afanes que me ha producido.

(2) Ovidio recibe de su Musa favorita una
pluma arrancada de un ala del Amor.

VIDA DE OVIDIO.

Publio Ovidio Nason nació en Sulmona, pequeña ciudad del Abruzo, en Italia, el dia 19 de Marzo del año 710 de la fundacion de Roma, y 43 años ántes de la era cristiana, en el consulado de Hircio y Pansa, que fuéron muertos en aquel mismo año peleando contra Antonio cerca de Módena. Todas estas circunstancias nos las explica él mismo en varios lugares, y principalmente en la elegía 10 del libro 4 de los Tristes, en que hace un resúmen de su vida.

Sulmo mihi patria est gelidis uberrimus undis,