Nos conviene recordar aquí, que segun lo prevenimos en nuestro primer artículo, este párrafo está enteramente ligado al anterior, por lo que al contestarlo confundiremos á entrambos, siendo necesario que se tengan presentes en nuestra argumentacion.
Para demostrar que es falso, que los paises que han llegado á aceptar el libre cambio lo hayan hecho despues de haber arribado por medio de la proteccion prohibicionista á un punto de perfeccion en que podian dasafiar altamente la concurrencia, nos bastará apelar á la historia económica de las principales naciones comerciales.
“Venecia, dice D. Tomas Garcia Luna, en su curso de Economía Política, sin territorio y sin producciones comienza por vender sal, estrae despues los productos agrícolas del norte de Italia, y por último los de Turquía, Rusia y Persia. A tan alto grado llegó su auge, que en el siglo XVI, ocupaba 16,000 obreros y 36,000 marineros &a. &a. Los tratados de comercio le aseguraban en cada escala las mas ventajosas relaciones: las tenia en Brujas, en Amberes, en Lóndres, y en las ciudades Anseáticas. Como habia dado grande impulso á sus manufacturas, lo mas rico y mejor de sus cargamentos se componia de espejos, cristales, telas de lana fina, y tejidos de seda de gran valor y gusto, por artífices Venecianos.
“En tanto que Venecia dejó en plena libertad al comercio se engrandeció de siglo en siglo. Su decadencia trae su orígen en la época en que se propuso monopolizar la industria y el comercio.”
Blanqui, dice en su Curso de Economia Política en Europa, que “Venecia no habia menester recurrir á la proteccion para que tuviese en sus mejores dias, arquitectos hábiles, constructores de navios, ingenieros civiles y plateros distinguidos, que nadie igualaba en el resto de la Europa. Sus telares de sederias, sin rivales aun en la misma Italia, donde esta industria tantos y tan rápidos progresos habia hecho, le producian mas de cincuenta mil ducados al año. La fabricacion de los tejidos de algodon se conocia ya en Venecia desde fines del siglo XIV; y en esta época adquirió un alto grado de perfeccionamiento: sus encajes y quincallerias eran buscados en todas partes. No menos brillante fué el estado de las otras repúblicas como Génova, Florencia, Pisa y Milan: donde quiera que el espíritu mercantil prevaleció, adquirieron incremento las artes y las ciencias.”
Si autoridades tan respetables, como las que dejamos citadas, no fuesen suficiente para hacerle confesar que desconoce de una manera absoluta la historia de la economía política y la marcha progresiva de las naciones, le presentaremos testimonios no menos irrecusables que los anteriores.
El eminente economista ingles, Cobden, dice: “El sistema proteccionista era desconocido á los antiguos, y lo era igualmente á las florecientes repúblicas Italianas. He aprovechado de mi residencia en Italia para informarme de las gentes instruidas, siempre numerosas en ese pais, si habia rastro de ese réjimen (el proteccionista) en la historia del Comercio, anteriormente á las desastrosas invasiones de los Españoles; siempre he recibido una respuesta negativa.
“Milan y Florencia han visto realzarse sin ninguna proteccion sus fábricas de lana; Génova sus manufacturas de terciopelo; Venecia sus talleres de vidrieria, de sederias y joyerias. No ha sido sino despues, en la época de la decadencia, y particularmente bajo el reinado de Carlo Magno, ese azote de la civilizacion Italiana, que se vé la prohibicion y la proteccion introducirse en la política comercial de la Italia. La proteccion, pues que se le quiere designar con ese nombre, no se encuentra siendo contemporánea ni de la prosperidad, ni del poderio, ni de la libertad en ninguna época, y en ningun pais de la Europa. Las ciudades Ansiáticas, Flamencas y Holandesas, donde principiaba á brillar la civilizacion en medio de la barbarie que cegaba aun á la Europa, no habian pensado jamas en ella.”
Todo lo que dejamos espuesto, se halla igualmente confirmado por Mr. Leon Faucher, en su contestacion al manifiesto de los Proteccionistas Ingleses, al tratarse de la reforma de Sir Roberto Peel.