“Todo el mundo sabe, dice el ilustrado redactor en gefe del Journal des Economists, que el sistema proteccionista ha tenido su orígen en España bajo el reinado de Carlos V, y se ha mantenido con pertinacia en ese bello pais, que el contrabando acaba de arruinar, de despoblar y de desmoralizar. Desde que la España se ha encargado de perseguir á esta quimera, que no importa otra cosa que la pretension de vender sin comprar, y de cerrar sus puertos al género humano, la produccion ha disminuido desde ese dia hasta el estado en que hoy la vemos. Las manufacturas que se creia fomentar, han desaparecido poco á poco; y la agricultura, herida de muerte por el retiro de los capitales, languidece en tal impotencia que transforma á provincias enteras en vastas soledades. En vano la ciencia ha protestado contra el sostenimiento de ese régimen, de que la Europa anhela desembarazarse; han bastado algunos intereses previlegiados para hacerlo prevalecer, con perjuicio de los intereses generales de todas las naciones.

“La España es la que mas ha sufrido con el sistema prohibitivo. En este momento ella lucha con las angustias de la miseria, apesar de la riqueza de su suelo, porque no hay otro comercio posible con ella sino por medio del contrabando.

Mr. Leon Faucher, dice sobre el mismo asunto:—“De cierto que no se acusará á la España de haberse entregado al comercio libre; por que no hay gobierno de Europa que haya seguido mas fielmente, ni con mayor rigor las maximas del sistema prohibitivo La tarifa española cuenta casi tantas prohibiciones como artículos. Ella ha realizado en cierto modo el bello ideal del régimen protector. ¿Los proteccionistas han desarrollado en la Península el trabajo y la riqueza? ¿Donde estàn las manufacturas que ese régimen ha creado? ¡Que se nos enseñe el progreso que le debe la agricultura! Y si, pues, la proteccion que fecunda el trabajo, segun nuestros adversarios, la proteccion que hace las veces de la aptitud, de la emulacion, y del trabajo, ha esterilizado, ó dejado esterilizar á la España, si pues, no existe en ese desventurado pais ninguna industria digna de este nombre; si el cultivo de los campos ha vuelto á caer en la rutina, la menos productiva, si los habitantes no sacan ningun partido de las riquezas infinitas que encierra su suelo; que cesen, pues, de invocar en favor del sistema restrictivo la sancion de la esperiencia. La monarquía de Carlos V y de Felipe II, esa nacion que asombró por un momento y que estuvo á punto de subyugar á la Europa, ha descendido al último grado de la escala política. Ella está compartida inútilmente en dos ejércitos, que la sobrecargan con igual peso, un ejército de aduaneros, y un ejército de contrabandistas. El contrabando, ved ahí la unica industria que el sistema prohibitivo haya introducido y hecho florecer allí. La España está caida hoy, por haber renunciado al trabajo, y haber proscripto el comercio.

Esto en cuanto á la España. Veamos ahora á la Gran Bretaña.

“En cuanto á la Inglaterra, dice el mismo autor citado, es necesario no tener el menor conocimiento de su presente ni de su pasado, para honrar el sistema prohibitivo con los maravillosos resultados que ella ha obtenido á fuerza de genio, de aplicacion y de perseverancia.

“La industria no fué en su orígen en Manchester y Spitafields sino una importacion estrangera. Obreros y manufactureros franceses, arrojados de su pais por una política intolerante, fueron los verdaderos preceptores de esas manufacturas inglesas que hoy se temen en todas partes.”

“Las manufacturas inglesas, han prosperado no á causa de la prohibicion, sino apesar de la prohibicion, porque han tenido á su disposicion todos los prodigios de la mecánica, y todos los agentes de la produccion á precios módicos.”

Veamos ahora á la Francia—

“Al establecer las fábricas francesas, bajo Colbert, dice Mr. Vincens, no se profesaba aun esa máxima tan repetida hoy, de que una nueva industria no puede establecerse si no se aseguran sus primeros pasos prohibiendo la entrada de los productos que vendrian á hacerle concurrencia. Sus manufacturas principiaban á florecer, y las sederias y lanerias estrangeras eran admitidas bajo el módico derecho de la tarifa de 1664.”

Hemos evitado el entrar á citar el desarrollo que toda reforma en sentido liberal ha producido en estos paises, y el retroceso en que han caido las mas veces bajo el protectorado, por no sobrecargar con citas repetidas este artículo, habiendo ofrecido abundantes ejemplos en nuestro escrito anterior, de lo ocurrido en el Austria, Bélgica, Prusia, Francia, Inglaterra etc.