[73] Este Wagnerismo escolar se ostenta con una pedantería afligente en los títulos griegos de las poesías, los nombres de los clubs, hasta en las muestras comerciales. Ante ello ocurre pensar que los literatos americanos importan de Europa y absorben at home, con fe inconmovible, el agua de la fuente Hipocrene embotellada, como una suerte de Apollinaris superior.
[74] Longfellow, A Psalm of Life. Esta poesía de Poor Richard’s Almanack es, por confesión de los mismos americanos ilustrados, una de las composiciones más pobres del «poeta nacional»: por consiguiente, la única popular en las tres Américas.
[75] Herodot, IV: οὔτε ἐνύπια ὁρᾶν.
[76] La latitud entre Boston y Nueva York es casi la de Nápoles, pero es muy sabido que el clima obedece á muchas otras causas; ¡la línea isoterma de Nueva Inglaterra (invierno) pasa por la Siberia! Por eso, una semana después de dejar á Nueva York sepultada bajo la nieve, el valle encantador de Normandía, ya verde y brotado, me producirá un efecto primaveral.
[77] Además de la pintura con que termina Atala, Chateaubriand ha descrito el Niágara en su Voyage en Amérique y (en términos casi idénticos) en una larga nota del Essai sur les Rèvolutions, II, XXIV. Muchas de las «rarezas» que los agrimensores de la literatura le reprocharon, ó eran ciertas entonces ó fundadas en relaciones de viajeros tan formales como Charlevoix.
[78] En el Annual Report of the Smithsonian Institution (1890) hay un buen estudio geológico del Niágara, por G. J. Gilbert; entre otros croquis trae una sección que muestra el perfil de la caída y las capas sucesivas del lecho, desde el nivel superior hasta el fondo de la hoya.
[79] No por eso deben aceptarse, con muchos geógrafos modernos, las exageraciones de los antiguos viajeros y misioneros. ¿Cómo pudiera tener el salto (en el siglo xvii) las 120 toesas de Joliet ó los 600 pies del P. Hennepin, si no hay más que 101 metros de desnivel entre el lago Erie y el Ontario?—Es bastante curioso que la cifra del poeta Chateaubriand sea casi matemáticamente exacta; dice en Atala que la altura perpendicular de la caída es de 144 pies (franceses), ó sean 46m76.
[80] Chateaubriand; últimas palabras del Voyage en Amérique.
[81] Ces pages se rapportent au chapitre II.
[82] Voir la page 266.