Para demostrar esta proposicion, bastaria considerar que la guerra forma el primer objeto de los gastos públicos, y aunque ninguna inversion sea mas justa que la que se consagra á la seguridad y defensa de los pueblos, la historia acredita, que para una guerra emprendida con este sublime fin, hay muchas que se empeñan con los innobles motivos de ambicion y orgullo; y por consiguiente, privan de la abundancia y [{25}] prosperidad, de que disfrutarian si hubiesen invertido sus fondos en adoptar y comprar, si fuese nacesario, un sistema de paz, con preferencia á malbaratarlos en proyectos de vanidad, destruccion, y nulos en sus resultados.
La Comision se ha estraviado otra vez, arrebatada del ardiente celo y deseo que le anima por el bien de la provincia, discurriendo en su beneficio, y espresando las reflexiones que le han parecido se acercan mas á nuestro estado civil y militar. Volviendo sobre sus pasos y al objeto principal de su encargo, que es la seguridad de fronteras, el aumento de la poblacion, el cultivo y las haciendas pastoriles, cree deber añadir:--
Que siendo el principal y mas interesante punto el del Volcan, debe mirarse con preferente atencion, en razon de su fortificacion y fuerza efectiva; en la de hallarse mas avanzado al enemigo; en la de tener la mas apreciable localidad de la campaña, por sus hermosos pastos, campos y aguadas; y finalmente en la de estar vecino al mar, para progresar extraordinariamente por todas las proporciones que no tienen, ni pueden tener los otros, como mas mediterraneos ó centrales.
Entre los extraordinarios recursos que sabiamente ha propuesto el Gobierno á la Honorable Representacion, se ofrece la ley de retiro, que transmitida á la posteridad, señalará la época en que fuè dictada, sin contradiccion alguna, como la mas memorable de nuestra revolucion en honra de sus autores; de que no nos presentan modelo alguno las historias, tanto mas digna de elogio al considerar la utilidad y ventajas públicas que pueden y deben sacarse de los mismos retirados.
Entre otras altas miras que el gobierno se ha propuesto, es igualmente loable la fondacion de una ciudad, cuyo título perpetúe la memoria del benemérito Ciudadano y General de los ejércitos de la Patria, D. Manuel Belgrano. Ciertamente que ninguno se presenta mas adecuado, mas útil, ni mas honorífico. No mas adecuado, por la localidad y hermosura de que disfruta; no mas útil, por las ventajas que le ofrecen la misma localidad y su feraz terreno; no mas honorífico, porque iban á formar este precioso monunmento á la fama póstuma de aquel general y de esta provincia, los mismos guerreros, y sus compañeros de armas, que despues de haber regado con su sangre el campo de las victorias por salvar la patria de los enemigos que la oprimian, sellaban su marcha gloriosa con la fundacion de una ciudad, que pasando á los venideros, perpetuára un ejemplo, que acaso no se registrará en los anales de las naciones mas cultas: y cuyas cenizas invitarán desde el sepulcro á sus hijos, á la continuacion de aquella heroica carrera; al paso que las pro[{26}]piedades y posesiones que les quedasen en herencia, les recordarian incesantemente su deber hácia tan nobles objetos.
Invitados por el gobierno los oficiales reformados á tan noble empresa, dándoles de merced, como á fundadores, los solares para la fundacion de sus casas, los terrenos de chacras para su labranza, y los de estancia para la cria de ganado, con las excepciones y privilegios de libertad de toda pension y derechos en los frutos de sus cosechas, y aun en los de consumo, en la forma y tiempo que pareciese conveniente á su mas pronto y eficaz progreso, sin duda que de esta medida reportaria la provincia incalculables beneficios, y el gobierno tendria el placer de recibir los respetos y homenages que le tributarian, aun al través de los siglos, las generaciones venideras, bendiciendo la mano benéfica y laboriosa por todo lo que le debian.
Esta nueva poblacion, que formaba el honor y el mérito de sus fundadores, á que unia la de capitalistas, empezaba á brillar desde su cuna, desenrollando á la par de su acrecentamiento un poder y facultades que no estan concedidas á las demas, por no ser facil reunir en un punto tales y tan singulares proporciones.
Ella como mas avanzada iba á imponer á los enemigos, de quienes se haria tan temible como respetada, y no pudiendo resistir á la fuerza, mal de su grado habrian de ceder el campo que ocupan, retirarse à mayor distancia, ó talvez repasar el rio Colorado para refugiarse á las cordilleras de los Andes, término á que deben venir por un órden regular en la sucesion de los tiempos.
Esta disposicion acercará mas pronto la època en que debe formarse el camino militar arriba indicado, y la trasposicion de los indios al sud de las sierras; quedando entonces á favor de nuestros hacendados libre la falda de estas, que es toda la aspiracion á que por ahora anhela nuestra poblacion.
La Comision omite detallar el servicio de las guardias, pero no puede menos de observar, que las partidas descubridoras, que deben estar siempre en campaña, hagan su servicio de una á otra guardia, hasta el punto dado en que deban encontrarse ó cambiar las tablillas que lleven, para acreditar haber llegado á él, y comunicarse reciprocamente las novedades que ocurran; porque si fuesen avanzados al sud podria suceder que los indios, puestos en observacion, asechasen el momento de su retirada, para introducirse en nuestros campos, burlando aquel servicio, lo que no es tan facil suceda cruzando de una á otra guardia. [{27}]