El oficial ingeniero no perdia la oportunidad que se ofrecia de hacer las observaciones, ocultándolas á los bárbaros que nos acompañaban, y que no dejaban burlar su vigilancia, mayormente cuando se hallaban con prevencion para tenerla. Una operacion delicada como esta no permitia que se hiciese sin las comodidades que son necesarias, mayormente cuando se observaba con horizonte artificial. Los inteligentes en estas operaciones de la geodesia conocerán cuanto es el mérito que se contrae en hacer una observacion entre gente desconfiada, que á la sola vista del quintante ó sestante temblaban y concebian supersticiones funestas para el observador. No solamente veiamos pintado el peligro en nuestro viage, al ejecutar aquellas operaciones, sino que ni el relox se podia sacar á luz delante de alguno de ellos: mucho menos la aguja, que era necesaria para determinar el rumbo de la jornada, sus variaciones, y los objetos que se descubrian sobre el horizonte. Pero á pesar de esto, la Comision trabajó sin temor, enganando algunas veces, cuando eramos vistos, á los indios con dádivas é insinuaciones que aquietasen su ánimo exaltado.
Así pues, la noche del dia 20 nuestros indios dormian desde la 6-½, habiendo llegado fatigados de lo penoso por la jornada: con esta oportunidad, y á tientas, se preparó el horizonte artificial, en una mesa colocada en un plano nivelado, y el quintante pronto y corregido para hacer la observacion detras de una de las tiendas de campaña: la noche estaba serena por fortuna, y el horizonte no sufria ningun movimiento. Los datos para las observaciones sacados de los [{62}] almanaques, eran para hacerlas con el planeta Marte, con el mismo que hemos dicho se observó en el pueblo de Lobos. Por ellos sabiamos que el dia 20 debia pasar por el meridiano á las 7h 53' de la noche[3] y á las 7-¼ estuvimos aguardándolo, con el cronómetro arreglado por una altura meridiana desde nuestra salida: en el curso del viage no fué posible tomar otra para arreglarlo nuevamente, y así hicimos uso de él en el estado en que se hallaba cuando salimos. En el momento de pasar por el meridiano el astro observado, se determinó su altura, y el cronómetro dió las 7h y 55', 2' mas que lo que señalaban las tablas, lo que prueba que el relox habia variado desde el 11 hasta el 20, 2'. La altura observada fué de 73° 34' 10": hechas las correcciones precisas para las observaciones con horizonte artificial, dió por resultado 36° 45' 10" de latitud austral, y por la longitud 54° 13' al occidente del meridiano de Cadiz, calculada por el estado del cronómetro y la diferencia de longitud contraida en el viage. Hecha esta importante operacion, tratamos de completarla, levantando á todo riesgo el plano del paso de las sierras: punto interesante y que presentaba una hermosa perspectiva. En efecto, habiéndose cargado con sigilo los instrumentos, se dejaron prontos los necesarios para hacer la última operacion, y que debian transportarse á caballo al lugar adonde debia medirse la base, para determinar los puntos mas remarcables desde ella, midiéndola primeramente en un lugar oculto. Pasamos la noche, en la que cayó una fuerte helada, deseando amaneciese para dar principio á la obra proyectada.
Dia 21. Hermoso y claro: brisa fuerte SO. A las 5-¾ seguimos la marcha con rumbo S 20° SO, llevando consigo la leña y agua que pudo cargarse, segun advertencia de nuestro baqueano, pues no se encontraria sino á nueve ó diez leguas. A las 10-¼ se hizo alto en la orilla de un juncal con agua, pero mala, y muy poca, que ni las cabalgaduras podian tomarla, haciéndose uso de la que se habia cargado, y tambien de la leña, por no hallarla. Este punto se halla a cuatro leguas de la salida: la circunferencia del juncal no excede de 170 varas, y es muy probable que en tiempo de aguas esté llena de ella.
Acordado con el oficial ingeniero el levantamiento del plano del paso de la sierra, dispuso este que los instrumentos que debian servir[4] para la operacion, y que al efecto se habian dejado prontos, cargasen con ellos los soldados de la escolta y lo acompañasen hasta el punto en donde debia medirse la base. Esta operacion se egecutó cuando habian marchado con todo el tráfago el capitan cona y los suyos, quedándose la partida con los instrumentos tapados á retaguardia, hasta dejar que avanzasen terreno los carruages, traspasasen la sierra y nos dejasen libre el seno para trabajar sin ser vistos. Se hallan situados dos senos[5] en la mediania del paso, en cuyas faldas, ó antes de ellas, debia medirse la base, por hallarse centrales, y poder descubrir con facilidad todas las elevaciones ó puntos principales de ambas sierras, que forman la abra ó seno.
Ayudado de los asistentes, el ingeniero midió la base á distancia de 500 toesas de las faldas de los cerros, en un terreno elevade, horizontal y nivelado, desde cuyas extremidades se podian medir los ángulos formados por ella, con los puntos que debian formar el plano. Medida la base de 1,100 varas al rumbo E ¼ S, O ¼ N se logró determinar los diferentes mogotes de ambas sierras, que daban su verdadera posicion, y la situacion de unos con respecto á otros. Concluida esta operacion, se procedió á tomar los detalles particulares, que desde las extremidades de la base era dificultoso tenerlos.
Se logró efectuar esta operacion, con sumo trabajo, aunque sin toda la exactitud que su delicadeza demandaba, y aquel grado de perfeccion de que es susceptible esta clase de trabajos. Porque, aun cuando los instrumentos y útiles precisos, hubiesen sido tan exactos como era necesario, la premura del tiempo el sobresalto en que trabajamos de ser vistos, la priesa que nos dabamos, y las pocas manos que nos ayudaban, todo nos impedia de proceder, aunque quisiesemos, con mayor exactitud. Sin embargo, la Comision puso todos los medios que estaban á sus alcances, para obtener un resultado satisfactorio, y que sirviese de base á ulteriores observaciones.
En los detalles particulares describiremos algunas de importancia, tomadas en la sierra. Los dos senos que hemos dicho, situados en el centro de la abra, se hallan de tal modo colocados con relacion á los demas, que guardados estos, ningun transeunte podria pasar por la abra. Los dos cerros son dos conos truncados, el primero que se halla al SE del paso, y mas cercano á la sierra Limahuida, tiene 40 varas[6], y el segundo situado al NO, próximo á la sierra de Curacó, 32 varas de altura: sus faldas se unen, formando un arco cóncavo, cuya cuerda tiene 1178 varas, que es la distancia á que se halla uno de otro, hasta sus cúspides. La meseta del primero, ó corte del cono, tiene de diámetro 196 varas, la del segundo 228 varas, formando ambas una circunferencia regular. La circunferencia de la base del primero ó del cono, tiene 1168 varas, la del segundo, 1,369 varas[7]. Por lo calculado, se vè que la altura del primero excede la del segundo en 8 varas, y que la circunferencia de las bases, la segunda excede á la de la primera en 200 varas: por lo demas sus figuras son semejantes, y su posicion hermosísima[8]. La meseta del primero es impenetrable, formada toda ella de piedra pedernal: una sola pequeña abertura al NE sirve para introducirse. La del segundo es accesible por el NO, siendo lo contrario por las escabrosidades en los demas rumbos.
En las sierras se hallan algunos mogotes inaccesibles y elevados. El principal de la sierra de Limahuida, situado al SE del paso, tiene 65 varas de elevacion, y sobresalen sus picos á la perspectiva de ella. Las demas de esta sierra no pudieron medirse por la premura del tiempo: pero todos los demas que forman la ramificacion, son colinas de 20 á 25 varas de altura. En la ramificacion de la sierra de Curacó se hallan dos bastantes elevados, y son los primeros que se aperciben à distancia de 10 á 12 leguas. El primero, situado al N 15° NE, tiene 89 varas de elevacion: el segundo al mismo rumbo, 74 varas, distante uno de otro mas de 1500 varas.
Esta posicion interesante debe mirarse como tal, y ser al mismo tiempo útiles los conocimientos que sobre ella se hayan adquirido, para aprovecharla con datos seguros de lo que en ella se encierra, y las ventajas que de ella se puedan sacar, principalmente para el establecimiento de una fortificacion ó de un punto militar. Desde el principio de las sierras en el Volcan, hasta las faldas de la de Cairú,[9] es decir, desde los 37° hasta los 35° de latitud austral, no se halla un punto mas interesante ni mas ventajoso para una fortificacion.[10] Su construccion seria fácil, pronta y poco costosa. Dos baterias colocadas en los cerros descritos, guardarian la entrada y salida de este paso, surtidas de un par de piezas de artilleria en cada una: los materiales allí se encuentran, la piedra, y la cal de conchilla, fácil de hacerse, ó por tapias, que son mas usuales en nuestras obras de fortificacion.
Concluida la operacion, condujimos, sin ser vistos, todos los instrumentos para acomodarlos en la carretilla que los conducia, la que al efecto se hizo demorar á doce ó trece cuadras de los cerros al sud, siguiendo con ella hasta una laguna, cuatro leguas del punto de salida, al S 15° SO, en donde se hallaba acampada la comitiva, desde las 10-¼ de la mañana, aguardándonos para seguir adelante. Luego que llegamos, fatigados del trabajo, nos propusimos descansar, y al mismo tiempo no dar á conocer à los indios, en nuestro semblante y acciones, que acabábamos de efectuar alguna operacion oculta que les causase celos, ó diese á sospechar, en su modo de juzgar, ò en su barbarie, se hacian cosas sin que ellos las supiesen. La laguna era un juncal con poca agua, de 120 varas de circunferencia poligonal, llena de barro y casi toda ella seca.