Dia 29. Claro y despejado, muy frio por haber helado fuertemente la noche anterior: el viento del SO seguia con fuerza. A los 8 de la mañana se despidieron los caciques Huilliches, Llampilcó y sus compañeros, para marcharse con su division. El cacique Avouné tuvo una corta conferencia con el Comisionado, sobre algunos objetos particulares, relativos á la entrega general que debia hacerse, despues de hechas las paces, de las cautivas que se hallaban entre las tribus Pampas, y que todos los caciques que habian entrado en tratados, tenian en sus poblaciones, como un paso, sin el que todo lo pactado seria efimero, y que el gobierno no podria mirarlo sino como tal, y nada se habria hecho, si ellos por su parte no lo acordaban: pues de lo contrario era una conducta que probaba no existia buena fé ninguna. Que ellos habian visto que todos los suyos, que se hallaban en Buenos Aires, habian sido entregados por el gobierno en el momento que los habian reclamado, y que las bases del pacto hecho debian rolar sobre este principio. El cacique contestó con una frialdad que hacia conocer la poca gana que él y sus compañeros tenian de hacerlo, sino á costa de una suma que se les pagase por cada una de ellas: contestó que hablaria con los demas caciques, y que al retorno de la Comision daria cuenta de lo acordado.

Despues de haber desalojado nuestro campo toda la multitud de los reunidos, y marchádose cada division á sus establecimientos, se mandó preparar todo como para marchar adelante, á las tolderias del cacique Lincon, si no habia algun impedimento. A las 9-¾ nos poniamos en [{101}] marcha, cuando arribó el cacique Lincon y mas de cincuenta de su gente, y un intérprete del cacique principal Neclueque, enviado para tratar algunos asuntos con la Comision. Nosotros seguimos la marcha á nuestro destino, y allí se determinó volviesen para conferenciar, tanto con el intérprete como con el cacique, á cuya casa ibamos á hospedarnos. La marcha la rompimos con rumbo O, y á las 3-½ leguas hicimos alto, en la márgen austral de la laguna en donde habita el cacique Lincon, á las 12-½ del dia.

El rumbo O con que salimos, no fué constante, por las sinuosidades del camino y del terreno, en donde se encontraban muchas diferencias de nivel. Desde la salida empezamos á transitar por un campo desigual, duro, pastos cortos: multitud de pequeños mèdanos que al O se nos presentaban, hacian dificultosa la marcha con los carruages: multitud de piedras en las cuchillas manifestaban la aproximacion á las faldas de la sierra; y por consiguiente, la solidez del terreno y la calidad de sus tierras lo daban á conocer. Agua no se encontraba por ninguna direccion: el terreno presentaba una perspectiva agradable, aunque al O se presentasen algunas desigualdades: al NO y SO veiamos una planicie inmensa sin límites, y al frente la hermosa Sierra de la Ventana, cuya vista atraia al observador á descubrir particularidades, y observarla con atencion. A su vista no podiamos menos que deponer el peligro que nuestros deseos llevarian consigo. Anhelabamos aproximarnos para reconocerla, y arrostrar cualquier riesgo que se nos hubiese presentado, mientras que el Sr. Coronel comisionado, por una parte, cumplia con los objetos de su comision: allí mas que en ninguna parte los habia, por el enjambre de poblaciones que se hallan situadas en toda ella, y arroyos que descienden, formando una poblacion no interrumpida de establecimientos de ganaderia de todas clases, como al punto mas lejano, en donde las creen capaces de preservarlas de cualquiera invasion que se les haga, y que la temen é insisten en sus desconfianzas; y así es que todas sus poblaciones se hallan en la vista, y en la segunda cadena de la sierra habiendo desalojado la primera por temor.

A dos leguas de marcha, con el rumbo dicho, se encontró una pequeña laguna sobre la derecha de la ruta, con tres ranchos ó toldos en sus orillas, que disfrutaban de la buena agua y de los pastizales de sus cercanias, para sus pequeños rodeos de ganados. Ella no tenia 100 varas de circunferencia, y su profundidad no excedia de 4 pies: su fondo lama y barro, y accesible por todas sus partes: llena de junco en su centro, y abundante de leña de cardo en sus alrededores.

En la parada encontramos una hermosa laguna, en cuyas márgenes [{102}] tiene sus ranchos ó toldos el cacique Lincon. La posicion es interesante, y lo es mucho mas la risueña perspectiva que, desde una legua antes de arribar á ella, se descubre de un horizonte pintoresco, y de una campiña descubierta y adornada, en el que se paseaban grandes rodeos de haciendas, pertenecientes á los habitantes de ella. El tránsito por esta campiña lo hicimos, apartando la inmensa cantidad de ganados que de todas clases se presentaban sobre la marcha, á la novedad de los objetos, tal vez los primeros que por aquellos campos habian transitado.

A la entrada á la laguna se descubre una planicie, cuya superficie se halla en un nivel muy inferior á la transitada, y rodeada de médanos por todas direcciones, formando en ella una circunferencia de mas de 1-¼ leguas, con intérvalos ó abras formados por ellos mismos: sus alturas no se elevan mas que 36 hasta 60 pies sobre el nivel del terreno y sus faldas encadenadas, unos con otros cierran enteramente el círculo. En el centro de estos se halla la laguna formada de la recopilacion de todas las aguas que vierten, ó descienden desde las alturas: al rumbo O de ella, los médanos forman una abra de mas de 1,200 varas, originando una pequeña planicie, en donde se estienden las aguas de la laguna, y sin formar cauce, un bañado algo pantanoso, que se estiende mas de 300 varas fuera de la circunferencia de aquellos. Al rumbo NE se forma del mismo modo una pequeña abra de 100 y mas varas, por donde entramos á las poblaciones, que se prolongan circularmente sobre las orillas de la laguna y faldas de los médanos. Al rumbo S se halla un gran mèdano mas elevado que todos, desde cuya altura se descubre toda la vasta planicie y la cadena de sierras, desde la Ventana hasta el Guaminí, con mucha claridad, como que no dista cinco leguas de la primera: su altura no excedia de 60 pies y sus faldas no son estensas. Al N los médanos forman una agradable perspectiva: unos y otros se encadenan á una distancia de 200 y mas pies de interrupcion: esta uniformidad y la de sus alturas, forman unas barreras que desde el NO hasta NE, no se interrumpe, abrigando las poblaciones ó cabañas de los habitantes de las brisas del primer y segundo cuadrante, que son insufribles en las llanuras. El frio excesivo de estas, y de los aires del elevado monte cercano, harian inhabitables sus cercanias, si la naturaleza no hubiese favorecido este delicioso pais, formando esas diferencias remarcables en su superficie--esas desigualdades, y esos elevados pastos y maciegas en donde se abrigan de las intemperies del invierno y en los rigores del estío.

La laguna presenta un horizonte limitado, por las alturas que se distinguen confusamente desde las riberas opuestas: su circunferencia no pasa tangente á las faldas de las colinas, pero en la estacion de las aguas sucede así. En los meses de Abril y Mayo que la observamos, su [{103}] circunferencia no excedia de 2250 varas, quedando un espacio considerable de ella hasta las alturas. Su cauce no era constante: en lo reconocido hallamos 6, 7 y hasta 9 pies, y en 40 y 50 varas de las riberas 2, 2-½, aumentando al centro progresivamente: su fondo barro y arena, en su centro se encuentran algunos cortos juncales; sus aguas no son muy buenas, porque el terreno es salitroso, aunque se forman de la lluvia: se hallan algunos pescados, bagres en abundancia, pero muy pequeños. En todo el círculo de esta posicion interesante no hay pastos, solamente muy cortos, y estos consumidos por el tráfico de las mismas poblaciones: fuera de él se encuentran elevados y hermosos, en donde se esparcen los rodeos considerables que hemos visto, mas que en todas las demas posiciones de estos indígenas, y la mayor parte marcado. En las alturas, y en todo el campo vecino á ellas fuera del círculo, se encuentran muchas piedras porosas y areniscas, blancas la mayor parte, semejantes al yeso y piedras-cal, fáciles de beneficiar.

Desde el médano principal, al S de la laguna, demoraba el mogote elevado, llamado de la Ventana, al rumbo SO, prolongándose sus faldas y encadenamientos sucesivos con otros menores hasta el rumbo OSO, donde se hallan otros menos elevados que el primero, llamado de Curumualá, demorando de la misma posicion al rumbo O 16° OSO, y prolongando sus encadenamientos con otros de la misma altura y menores hasta el O, en donde empiezan á parecer los de la elevada sierra Guaminí, los que forman una abra estensa con la de Curumualá. Los mogotes ó puntos mas elevados de aquella demoran desde el O hasta los rumbos 10° NO, perdiéndose sus límites en pequeñas colinas, que insensiblemente disminuyen hasta quedar al mismo nivel de la pampa, ó desierto inmenso del NO. Las perspectivas de todas ellas fueron sacadas al instante proporcionalmente á la distancia en que nos hallábamos. Procuramos, durante este dia de parada, hacer alguna observacion á mediodia, pero fué en vano, porque la caterva que nos rodeaba lo impedia: procuramos salir con el quintante, una plancha de madera, y el horizonte artificial, á una distancia en donde no pudiésemos ser vistos, pero todo fuè en vano, lo mismo que de noche: esto lo poniamos en practica todas las noches, pero no se apartaba la multitud de nuestro campo, ya jugando hasta media noche á los dados y naipes, ó acompañándonos, aunque no quisiesemos, mientras no dormiamos.

La poblacion de este punto, en donde se hallaban 25 á 30 toldos, no pasaba de 500 almas, de las que 150 hombres capaces de tomar armas. Cautivos encontramos 10, seis varones pequeños, y cuatro mugeres blancas, fuera de otra poblacion que se nos aseguró estaba al SO, como media legua, la que determinamos reconocer al dia siguiente. En [{104}] la parada, hasta donde nos acompañó el cacique Lincon, los suyos y el intèrprete cacique Neclueque, nos felicitaron, dicho cacique, todo su pueblo, Madama Lincon y el cacique Epuan, quien tiene su pequeña poblacion unida á la del primero, y bajo la direccion y órden de este. A todos los cumplimentantes se les obsequió. El intérprete felicitó a la Comision de parte de su cacique, que este se hallaba impuesto de todo lo acaecido á la Comision desde su salida de la frontera, y sus últimos sucesos con los caciques Pampas en su reunion: que se hallaba informado por el cacique Lincon, de todo lo ocurrido, que él estaba pronto á entrar en tratados, que la Comision debia acercarse hácia sus tolderias en las faldas de la Ventana, adonde estaban citados los caciques Ranqueles para reunirse los que quisiesen entrar en tratados, y que probablemente se reunirian la mayor parte que estaban invitados, no obstante que entre ellos habian muchos desertores que se oponian al pacto; pero que mediaria para que los consejos de estos no influyesen en nada sobre las disposiciones de los caciques: que le suplicaba al Comisionado que le remitiese al intérprete de la Comision con el enviado, para tener el gusto de ver á uno de sus antiguos amigos, y manifestarle el estado de los caciques Ranqueles, para que pudiesen pasar adelante con mayor seguridad, sin embargo de que podia hacerlo sin ningun temor.

La mision fué recibida con agrado por el Sr. Coronel, quien accedió á la demanda ó remision del intérprete, remitiéndoles algunos regalos que se le tenian destinados. Se le contestó que por lo que tocaba pasar adelante, era imposible, por el mal estado de los carruages y cabalgaduras, y que sus achaques no le daban lugar para internarse mas en una estacion que le seria dificultoso poder volver en los rigores de las aguas: que consultaria con el cacique Lincon y resolveria. Se despidió el intérprete, obsequiado, y el nuestro con otros chasques que el mismo cacique habia hecho á otros de la misma clase, para la reunion que debia celebrarse.